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Cuentos de secundaria: Equipo de Recoleccion (Capitulo 4)

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Bueno, continuo con esta novela, que ya esta cerca de sus ultimos capitulos.

Capítulo 4:
El regreso de Pedro.

Se tambaleaba, parecía enfermo, rápido abrimos la compuerta y salimos por el, el viento era fuerte, y la lluvia también, al vernos salir de la nave y llegar a el, sonrió y cayó desmayado. A como pudimos lo metimos, estaba cubierto de lodo, tras lavarle la cara observamos a Pedro mas pálido que de costumbre.

La Doctora lo llevó a la enfermería, donde permaneció inconsciente, mientras, todos discutíamos como preguntarle lo ocurrido, Daniel propuso que Anna fuera quién lo interrogara, pues Pedro y Ella eran muy unidos.

Anna aceptó y ahí concluyó la plática.
La Doctora entonces comenzó a investigar la hierba roja que había recogido del bosque, pronto, descubrir el secreto tras la hierba roja se volvería su única meta.

La lluvia paró por un momento, sin embargo no fue sino hasta dos horas después que algo de luz paso a través de los árboles iluminando la nave y alrededores, mostrándonos varias sombras en el suelo, parecidas a las de aves, estaban ahí desde quien sabe cuando, volando en círculos sobre nosotros como aves de rapiña esperando a la muerte. Al verlas, Daniel tomó dos rifles, me entregó uno y ambos salimos al exterior disparando al cielo, pues estábamos seguros de que esas cosas eran las que habían matado a José.

Disparamos toda la carga, algunas ramas de los árboles se movieron y entonces abrimos fuego sobre ellas, nuestro ataque duro unos minutos, le habíamos disparado a todo lo que creíamos distinguir entre las ramas de los árboles, y no habíamos podido darle a nada, ni siquiera verlos,
Volvimos al interior de nuestra nave aún con esa sensación, la misma que sienten aquellos que se saben observados desde las sombras.

La Doctora mientras, seguía estudiando aquella pequeña planta, y cada vez, parecía más obsesionada con ella, al grado de trabajar a puerta cerrada, dejo hablarnos, solo salía en ocasiones por algo de comer.

Esa noche los ruidos continuaron, solo yo observe por la ventana, la neblina poco a poco fue cubriéndolo todo, mientras el viento mecía suavemente las ramas de los árboles.
Era una paz inquietante.
Yo sabía que eso solo significaba que algo malo estaba por ocurrir, La Doctora entonces salió de la enfermería por un momento, y jamás noto que Pedro había vuelto a desaparecer.